● A más de 5.000 metros de altura, en plena cordillera y cerca de Laguna Brava, un hallazgo volvió a poner a la Corona del Inca en el centro de la atención: científicos detectaron señales de actividad geotérmica en profundidad debajo del cráter, un sistema que durante años fue considerado prácticamente apagado.
● El estudio fue realizado por investigadores del CONICET y del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR), con participación del geólogo riojano Pablo Alasino. El trabajo identificó circulación de fluidos calientes bajo el complejo volcánico Incapillo, también conocido como Corona del Inca.
● El dato central del hallazgo es que el sistema aún conserva calor interno y movimiento hidrotermal profundo. En términos simples, los científicos sostienen que el volcán no estaría completamente “muerto” desde el punto de vista geológico, aunque eso no implica un proceso eruptivo activo ni señales de reactivación inmediata.
● La investigación se concentró en una de las zonas volcánicas más extremas de la cordillera, en el límite con Catamarca y Chile, donde la laguna de la Corona del Inca ya había despertado interés científico por registrar temperaturas inusuales para una altura tan extrema.
● Los investigadores aclararon que el hallazgo no significa que exista un riesgo inmediato para poblaciones del oeste riojano ni para zonas cercanas como Vinchina o Chilecito. Lo detectado corresponde a actividad geotérmica profunda y no a indicadores de una erupción próxima.
● Además del valor científico, el descubrimiento abrió otra línea de interés: el potencial geotérmico de la región. El calor subterráneo detectado podría servir en el futuro para evaluar alternativas de generación energética, aunque los especialistas remarcan que todavía se trata de investigación de base.
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