● Una marca microscópica conservada dentro de dos huesos de un animal que vivió hace unos 236 millones de años puso a La Rioja en el centro de una investigación sobre el origen de una característica fundamental de los mamíferos. El estudio sostiene que Chiniquodon theotonicus habría tenido crías vivas y no habría dependido exclusivamente de la puesta de huevos.

● Los investigadores analizaron el ejemplar CRILAR-PV109, procedente de la Formación Chañares. Al estudiar la estructura microscópica de sus huesos identificaron una transición en el tejido óseo compatible con una “línea neonatal”, una marca vinculada al cambio fisiológico que ocurre alrededor del nacimiento y que quedó registrada tanto en el fémur como en el cúbito del animal.

● El equipo estimó además que las crías de Chiniquodon alcanzaban al nacer aproximadamente el 14% del tamaño corporal adulto. Al comparar esos datos con miles de especies actuales, esa proporción se acercó más al patrón observado entre mamíferos placentarios que al de reptiles y aves, aportando otra pieza a la interpretación de un posible nacimiento de crías vivas.

● La importancia del resultado está en la antigüedad. Chiniquodon era un cinodonte no mamaliano cercano al linaje que posteriormente dio origen a los mamíferos. Si la interpretación de los investigadores se sostiene, la evidencia de viviparidad en esa rama evolutiva retrocedería entre 90 y 95 millones de años respecto del registro que hasta ahora se consideraba conocido.

● El fósil estudiado vincula directamente el trabajo con la paleontología riojana: CRILAR-PV109 pertenece a material recuperado en la Formación Chañares, una unidad del Triásico reconocida internacionalmente por sus vertebrados fósiles. El ejemplar ya había sido objeto de estudios paleohistológicos destinados a reconstruir cómo crecía Chiniquodon a partir de la estructura interna de sus huesos.

● La investigación fue desarrollada por Leandro Carlos Gaetano, María de los Ángeles Miceli Baro, Ignacio Alejandro Cerda y Adriana Cecilia Mancuso. El trabajo, titulado “Early Origin of Viviparity in the Mammalian Lineage”, fue publicado en Frontiers in Mammal Science y propone revisar la idea de que el nacimiento de crías vivas apareció mucho más tarde en la evolución mamaliana.

● El hallazgo no convierte a Chiniquodon en un mamífero ni demuestra por sí solo de manera definitiva cómo se reproducían todos los cinodontes de su época. Su peso científico está en la evidencia encontrada en un individuo: una señal de nacimiento y proporciones corporales que, combinadas, abren la posibilidad de que la viviparidad surgiera mucho antes de lo pensado.

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