● Santiago Peña presentó su renuncia a la Presidencia de Paraguay el jueves 5 de noviembre, en plena crisis por la intervención de Ueno Bank, una entidad con unos 2,9 millones de clientes. Sin embargo, el Congreso no aceptó su dimisión y el mandatario quedó sometido a un juicio político. El episodio también puso en riesgo la continuidad de un aliado regional del presidente argentino Javier Milei.
● La crisis comenzó a escalar cuando el Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank tras detectar incumplimientos de los requisitos mínimos de solvencia. Millones de usuarios quedaron sin acceso a sus cuentas y la entidad administraba alrededor de US$850 millones en fondos públicos. El caso provocó reclamos de ahorristas y abrió interrogantes sobre el control de esos recursos.
● Peña había mantenido vínculos empresariales con el grupo relacionado con el banco, aunque afirmó que vendió su participación en marzo de 2025. Legisladores opositores lo acusaron de conflictos de intereses y de irregularidades vinculadas con fondos previsionales. El presidente negó haber cometido delitos y sostuvo que las responsabilidades deben determinarse mediante las investigaciones correspondientes.
● Mientras avanzaba el debate legislativo, Peña anunció que presentaba su renuncia con el argumento de preservar la estabilidad institucional. La Cámara de Diputados impulsó el juicio político y la dimisión no obtuvo la aceptación parlamentaria necesaria. El Senado recibió la acusación y convocó al mandatario para ejercer su defensa el viernes 6 de noviembre, por lo que su salida del cargo no estaba consumada.
● Para Milei, el conflicto afecta a un presidente con quien mantuvo afinidad política y económica dentro de Sudamérica. El Gobierno argentino había destacado el desempeño de Paraguay y sostenido vínculos de cooperación con Asunción. Una eventual destitución o sucesión podría modificar ese interlocutor, aunque no implica por sí misma que Paraguay abandone sus acuerdos o posiciones compartidas con Argentina.
● La crisis paraguaya coincide con otros reveses políticos de dirigentes de derecha en distintos países, un contexto que algunos análisis presentan como pérdida de influencia internacional. Sin embargo, esas situaciones responden a procesos nacionales diferentes y no prueban un retroceso uniforme de todo ese espacio. En Paraguay, la definición inmediata quedó en manos del Senado, mientras continuaron las investigaciones sobre Ueno Bank y los reclamos de los ahorristas.
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