Las autoridades chinas suspendieron las tareas de rescate ante el riesgo de nuevas riadas en la región del Tíbet. Un lago formado por escombros comenzó a desbordarse hacia sectores donde trabajaban los equipos, mientras las lluvias previstas podrían incrementar el caudal y agravar la situación.
Las autoridades de China suspendieron el viernes las operaciones de rescate en la región del Tíbet debido al riesgo de nuevas riadas, luego del deslave provocado por el colapso parcial de un glaciar en la frontera con Nepal. Los equipos desplegados recibieron la orden de permanecer en sus posiciones, mientras los socorristas debieron retirarse al menos un kilómetro.
Según medios estatales chinos, un lago formado por grandes acumulaciones de escombros comenzó a desbordarse hacia la zona donde avanzaban las tareas de rescate. Las lluvias previstas para los próximos días podrían aumentar el caudal, con una entrada de agua estimada en unos tres millones de metros cúbicos.
El desastre dejó casi 500 muertos y más de 1.400 desaparecidos en ambos lados de la frontera, de acuerdo con la información consignada en la transcripción. Entre las personas afectadas se encuentran cientos de extranjeros y decenas de peregrinos hindúes que se dirigían hacia el monte Kailash, considerado uno de los lugares sagrados del Himalaya.
La suspensión de las operaciones responde al riesgo que representan las nuevas riadas para los equipos desplegados en el área afectada. Las autoridades mantienen a los grupos de rescate fuera de las zonas consideradas de mayor peligro mientras persistan las condiciones adversas.
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