● A veces, el futuro de un joven se juega lejos de los discursos: en una sala de entrenamiento, en una silla de barbería o en la decisión silenciosa de no volver al lugar que casi lo destruyó. Thiago conoce esa pelea. Creció sin una figura paterna, atravesó un entorno difícil y pasó por momentos oscuros vinculados al consumo de drogas.

● El amor de su madre, la disciplina de las artes marciales mixtas y su propia voluntad marcaron un cambio profundo. Lo que antes parecía una caída sin salida hoy se convirtió en trabajo y propósito. En Chilecito, Thiago lleva adelante una barbería y sueña con abrirles una puerta a otros chicos que estén pasando por situaciones parecidas.

● Raúl Cabral lo visitó en su comercio para escuchar su historia y conversar sobre salud mental, deporte y empleo joven. “Chicos como Thiago demuestran que la juventud de Chilecito no está perdida, solo necesita que la escuchen y la acompañen con propuestas concretas”, expresó el diputado provincial.

● El legislador agregó que el camino debe unir contención, entrenamiento y herramientas reales para trabajar. La historia de Thiago deja el mensaje de que cuando alguien encuentra una mano firme, una rutina sana y una oportunidad, también puede construir su propio futuro.

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