Una base británica en Chipre fue atacada con drones iraníes tras la autorización de Londres para que Estados Unidos utilice instalaciones militares en acciones contra Irán. El Gobierno británico negó estar en guerra y defendió su decisión ante el Parlamento.
Una base militar del Reino Unido en Chipre fue atacada con drones iraníes luego de que Londres autorizara a Estados Unidos a utilizar instalaciones británicas en operaciones contra Irán. El Gobierno británico rechazó el lunes que el país se encuentre en guerra y enmarcó los hechos en el contexto de la escalada regional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó públicamente al primer ministro británico, Keir Starmer, por haber demorado la autorización para el uso de la base militar de Diego García, ubicada en el océano Índico. Según lo expresado, la habilitación permitió a fuerzas estadounidenses emplear complejos militares británicos en acciones dirigidas a sitios de misiles iraníes.
Starmer defendió en el Parlamento su decisión de mantener al Reino Unido fuera de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel contra Irán. En la Cámara de los Comunes afirmó que las bases británicas no están siendo utilizadas por bombarderos estadounidenses y sostuvo que la vía adecuada es un acuerdo negociado en el que Irán renuncie a desarrollar armas nucleares y cese actividades desestabilizadoras en la región.
El primer ministro señaló que la autorización para el uso de bases busca impedir lanzamientos de misiles que puedan afectar a civiles y poner en riesgo a ciudadanos británicos, en un escenario de creciente tensión internacional.
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