● La Justicia de Salta allanó y clausuró una carnicería en el barrio Ceferino tras una denuncia que parece sacada de una película de terror. Una clienta del local, ubicado en la calle Rodrigo Pereyra al 1800, descubrió restos que no parecían ser de vaca ni de cerdo dentro de una morcilla. La investigación confirmó las sospechas más feas: el comercio utilizaba carne de gato para elaborar sus embutidos y venderlos al público.
● Todo salió a la luz cuando una mujer mayor compró mercadería en el local que funcionaba hace seis años. Al llegar a su casa y cortar la morcilla, encontró piezas que le llamaron la atención y consultó con dos veterinarios de confianza. Los profesionales le confirmaron que se trataba de restos de un felino, lo que derivó en una denuncia inmediata ante la Fiscalía Penal 5, que actuó de urgencia durante la feria judicial.
● «Es una situación de peligro para la salud pública», señalaron desde el Ministerio Público Fiscal tras el operativo. Durante el allanamiento, los inspectores de Bromatología no solo buscaron pruebas del uso de carne de gato, sino que encontraron cortes de origen dudoso, falta de refrigeración y condiciones de higiene deplorables. La dueña, una mujer de 52 años, quedó imputada por suministrar sustancias alimenticias peligrosas para la salud de la gente.
● Este caso toca de cerca el bolsillo y la confianza de cualquier persona que va a la carnicería del barrio esperando calidad. Ahora, la justicia debe determinar cuánta gente consumió estos productos y si existen otros locales implicados en la misma red. Mientras tanto, el local permanece cerrado con fajas de clausura y los vecinos de la zona sienten una mezcla de asco e inseguridad por lo que pusieron en sus mesas.
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