● Donald Trump sacudió el tablero internacional al invitar a Vladímir Putin a formar parte del nuevo «Consejo de Paz» para Gaza. Este organismo, que Washington quiere manejar con puño de hierro, pretende decidir quién gobierna y cómo se reconstruyen las ciudades palestinas tras la guerra. Lo que se presenta como una solución humanitaria es, en realidad, un pacto de potencias para repartirse el control de una zona estratégica.

● La confirmación llegó directamente desde Moscú, donde el gobierno ruso admitió que ya tiene la propuesta formal en sus manos. El plan busca sentar en la misma mesa a líderes que hoy están enfrentados en otras guerras, usando la tragedia de Gaza como un terreno común para negociar poder. No se trata solo de enviar ladrillos o comida, sino de establecer quién va a mandar en ese territorio en los próximos años.

● Dmitri Peskov, la voz del Kremlin, fue frío al decir que están «analizando los matices» antes de aceptar. Mientras tanto, en los pasillos de la política mundial se respira una mezcla de asombro e indignación; muchos se preguntan cómo puede Putin ser garante de paz en el Medio Oriente mientras mantiene su propia invasión activa en Europa, marcando una contradicción que pocos se animan a cuestionar.

● Lo que está en juego es mucho más que un acuerdo diplomático; es el inicio de una era donde las reglas las ponen unos pocos elegidos. Para la gente común, esto significa que el destino de miles de familias desplazadas quedará en manos de un grupo cerrado de presidentes. El resultado de esta charla definirá si Gaza recupera su soberanía o si se convierte en un botín gestionado por las potencias de turno.

📳 Sumate ya a nuestro grupo de WhatsApp y no te pierdas nada