● Dos semanas. Ese es el plazo que Argentina fijó al Reino Unido para que adopte medidas destinadas a impedir el inicio o la continuidad de la explotación de hidrocarburos vinculada al proyecto Sea Lion, en la Cuenca Malvinas Norte. Si Londres no responde al requerimiento, el Gobierno anticipó que recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
● Javier Milei instruyó además a Cancillería y a los equipos jurídicos del Gobierno a iniciar el procedimiento de arbitraje contemplado en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El objetivo declarado por Presidencia es impedir la explotación de hidrocarburos que Argentina considera ilegítima y evitar nuevos permisos sobre recursos naturales en el área en disputa.
● El Gobierno fundamentó su posición en las resoluciones 2065 y 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La primera reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y Reino Unido e insta a encontrar una solución mediante negociaciones; la segunda llamó a ambos países a evitar decisiones unilaterales que modifiquen la situación mientras continúa el proceso recomendado por Naciones Unidas.
● En paralelo apareció otro frente: Presidencia informó que detectó operaciones de THALES UK LIMITED en la ruta aérea entre las Islas Malvinas y Punta Arenas, Chile. Según el comunicado oficial, fueron realizadas mediante una aeronave con matrícula del Reino Unido y sin autorización de las autoridades argentinas. El documento no detalla cuántos vuelos fueron detectados ni cuándo se realizaron.
● Ante esas operaciones aéreas, Milei ordenó iniciar de manera urgente los procedimientos sancionatorios y las denuncias penales correspondientes, además de las gestiones diplomáticas. Esta actuación es independiente del arbitraje por Sea Lion: una apunta específicamente a los vuelos atribuidos a la empresa británica y la otra al avance de la explotación petrolera impulsada en la zona de Malvinas.
● El Gobierno también rechazó la respuesta británica al reciente discurso de Milei ante la Asamblea General de la ONU y sostuvo que la denominación de Malvinas como “Territorio Británico de Ultramar” y el referéndum realizado en las islas en 2013 no modifican la controversia de soberanía reconocida por Naciones Unidas. La disputa suma así una nueva instancia diplomática, administrativa y jurídica.
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