● En Misiones, un equipo del CONICET trabaja con una empresa local para crear bolsas que se deshacen sin dejar restos, hechas a partir de mandioca. El proyecto busca reemplazar parte del plástico que se usa todos los días y que termina en calles, arroyos y basurales.

● Los técnicos explican que el proceso arranca con el almidón de la mandioca, que se transforma en una pasta flexible y resistente. Con esa mezcla producen láminas y pellets que luego se convierten en bolsas comunes, pero capaces de degradarse mucho más rápido.

● Desde el equipo investigador contaron que la meta es que estas bolsas funcionen igual que las tradicionales, pero sin el impacto que tiene el plástico convencional. “Queremos una opción accesible y que pueda fabricarse acá”, señalaron.

● Si el desarrollo avanza y escala a producción masiva, las bolsas podrían llegar a comercios y supermercados, reduciendo residuos y abriendo una oportunidad para industrias locales ligadas a la mandioca.

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