● Códigos de acceso, movimientos de soldados e imágenes de instalaciones militares quedaron registrados por cámaras de automóviles chinos utilizados durante ejercicios de defensa en Noruega. El hallazgo, difundido por medios de ese país en octubre, volvió a poner bajo discusión la información que pueden almacenar los vehículos conectados y los riesgos de seguridad en lugares restringidos.

● El episodio ocurrió durante maniobras realizadas en septiembre cerca del aeropuerto de Oslo. Según la prensa noruega, los militares se trasladaban en vehículos alquilados, entre ellos modelos eléctricos de la marca china Deepal. Al revisar sus sistemas de grabación, encontraron imágenes de recorridos, accesos y actividades vinculadas con las instalaciones donde se desarrollaban los ejercicios.

● Entre los registros identificados había códigos utilizados para ingresar a sectores restringidos, un detalle especialmente sensible para la seguridad militar. Los efectivos eliminaron las grabaciones que localizaron, pero los reportes no establecieron que los archivos hubieran llegado a servidores externos. Tampoco se demostró que el Gobierno chino hubiera recibido la información o encargado su recopilación.

● Los vehículos modernos pueden incorporar cámaras, micrófonos, geolocalización, conexión a internet y actualizaciones remotas. Esas funciones sirven para conducir, estacionar o recibir asistencia, pero también plantean preguntas sobre qué información se conserva, quién puede acceder a ella y cómo se protege. Países como Estados Unidos adoptaron restricciones sobre determinadas tecnologías de vehículos conectados por razones de seguridad nacional.

● En Argentina, el debate coincide con el crecimiento de las importaciones de vehículos fabricados en China y con un régimen que contempla un cupo anual de 50.000 unidades eléctricas e híbridas de distintos orígenes bajo determinadas condiciones arancelarias. Ese cupo no corresponde exclusivamente a fabricantes chinos y el episodio noruego no prueba que los automóviles comercializados en el país estén realizando tareas de espionaje.

● La discusión llegó también al plano político argentino, donde se plantearon inquietudes sobre la eventual transmisión de imágenes, sonidos y ubicaciones desde vehículos conectados. Hasta el momento, no se conocen pruebas públicas de una operación de espionaje mediante estos autos en Argentina. El caso noruego deja abierto el debate sobre los controles de datos y las restricciones de acceso a instalaciones sensibles.

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