● La recuperación del consumo volvió a mostrar dos velocidades en abril. Mientras las ventas en supermercados dieron señales de repunte, los mayoristas y los shoppings siguieron en retroceso, dejando una foto clara: el movimiento económico mejoró en algunos sectores, pero el bolsillo todavía no acompaña de forma generalizada.
● Los datos publicados por el INDEC muestran que el gasto cotidiano empezó a reaccionar, especialmente en compras de alimentos, limpieza y productos esenciales. Sin embargo, ese rebote no se trasladó con la misma fuerza al resto del mercado, donde sigue pesando la cautela de las familias al momento de gastar.
● La caída en mayoristas suele ser una señal sensible porque impacta directamente en almacenes, kioscos y pequeños comercios que compran mercadería para reventa. Cuando esos negocios reducen pedidos, suele reflejar que también venden menos o que prefieren no inmovilizar stock por incertidumbre.
● En los shoppings, la baja expuso otro dato de fondo: el consumo de bienes no esenciales sigue debilitado. Indumentaria, tecnología, calzado y salidas recreativas continúan entre los primeros gastos que muchas familias ajustan cuando los ingresos no alcanzan para cubrir todo.
● El principal freno sigue estando en el poder de compra. Aunque la inflación desaceleró respecto a 2024, una parte importante de los salarios todavía corre detrás de tarifas, alquileres, transporte y servicios. En la práctica, cada vez más ingresos se destinan a gastos fijos y queda menos margen para consumir.
● El dato de abril refuerza una tendencia que economistas vienen marcando hace meses: la economía muestra señales de estabilización, pero la recuperación no llega pareja a todos. Mientras algunos sectores empiezan a respirar, el consumo masivo todavía avanza con mucha cautela y sin un rebote fuerte.
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