● Los mostradores de Flybondi en el Aeroparque Jorge Newbery aparecieron desmantelados y sin atención presencial, una imagen que expuso públicamente el delicado momento de la aerolínea. El retiro de esos puestos no equivale a un cierre formal: la compañía continúa ofreciendo pasajes por Internet mientras enfrenta problemas financieros, judiciales y operativos.

● El frente más reciente se conoció este jueves 3 de septiembre. La Administración Nacional de Aviación Civil logró embargar cuentas de Flybondi por una deuda de $1.464 millones correspondiente a seis facturas impagas por tasas de seguridad acumuladas desde marzo. Al reclamo se agregó provisoriamente una suma de $585 millones en concepto de intereses y costas.

● Ese expediente se suma a las ejecuciones fiscales impulsadas por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero. En seis causas, la Justicia había dispuesto embargos sobre cuentas bancarias de la empresa por obligaciones tributarias y de seguridad social. El capital reclamado fue informado en $1.525 millones y, con intereses, alcanzaba aproximadamente $1.754 millones.

● La crisis también se refleja en los vuelos. Un relevamiento privado difundido en agosto registró una tasa de cancelación del 80,5% durante el período analizado, mientras que el acumulado de 2026 llegaba al 22,8%. Sobre 10.800 vuelos programados hasta entonces, se habían realizado 8.364 y cancelado 2.434, con demoras frecuentes entre los servicios que sí despegaron.

● A los embargos se agregan pedidos de quiebra presentados por proveedores que reclaman servicios impagos. Entre ellos figuran una presentación por aproximadamente $600 millones y otra por unos $9 millones. Esas acciones no significan que Flybondi esté quebrada: hasta el momento no se informó una resolución judicial que declare la quiebra ni la apertura de un concurso preventivo.

● El conflicto alcanza además a trabajadores y exempleados. Más de 700 personas desvinculadas reclaman indemnizaciones, mientras se reportaron atrasos salariales entre parte del personal en actividad. En ese contexto, Flybondi mantiene la venta de pasajes, pero combina una fuerte reducción operativa con embargos judiciales, reclamos de acreedores y una presencia física reducida en Aeroparque.

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