● La angustia se apoderó de la noche en el oeste riojano cuando un amigo llegó a la comisaría de Pituil pidiendo ayuda urgente. Hugo, un piloto de aladelta, había saltado desde la rampa de Famatina y, tras un último aviso por radio a gran altura cerca de Chañarmuyo, se perdió todo rastro de su ubicación.

● La situación se puso muy tensa porque el hombre no llevaba teléfono celular y la única conexión posible era una frecuencia de radio que dejó de responder. De inmediato, los efectivos salieron a patrullar la Ruta 40 y hasta intentaron rastrearlo usando de urgencia los equipos de comunicación de un boliche de la zona.

● Jerónimo, su compañero de viaje de 52 años, movió cielo y tierra junto al comisario y los agentes para tratar de dar con su paradero. Mientras los patrulleros peinaban el lugar y se pedía colaboración a la gente de Campana, la incertidumbre crecía con el paso de las horas en medio de la oscuridad.

● Por suerte, el alma volvió al cuerpo pasadas las nueve de la noche. Un llamado desde la propia rampa confirmó que Hugo había logrado regresar al punto de partida por sus propios medios. Todo quedó en una anécdota con final feliz y el alivio enorme de saber que hoy todos vuelven a casa sanos.

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