● Fábricas con líneas reducidas, locales con menor movimiento y operarios con jornadas recortadas reflejan la caída en la venta de indumentaria, un escenario que impacta en toda la cadena textil y se traduce en menor producción y reducción de puestos de trabajo.
● La retracción del consumo afecta el ingreso de comercios, que demoran pagos a fabricantes y proveedores, generando una cadena de obligaciones pendientes que se extiende en todo el sector y complica el funcionamiento regular de la actividad.
● Entidades empresarias del rubro textil señalaron que este escenario deriva en reducción de turnos, suspensiones y menor nivel de producción, con empresas que ajustan su estructura frente a un mercado interno con menor volumen de ventas.
● A este contexto se suma el ingreso de productos importados, que amplía la competencia en precios en un mercado reducido, mientras el sector continúa con actividad baja, cadena de pagos tensionada y sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
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