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Según los CDC, una semana antes de Navidad más de 40,000 personas fueron admitidas en centros médicos por influenza, virus sincitial respiratorio o COVID-19. Los expertos no dejan de recomendar la vacunación como la mejor forma de estar preparados.

Las camas UCI en el estado de California comienzan a escasear. Hospitales y personal sanitario prevén un desbordamiento para principios de enero. «Estamos bajando a la planta médica a muchos enfermos que normalmente no irían allí, sólo por mantener la UCI abierta» dice el responsable de la UCI de este hospital. Las perspectivas no son halagüeñas.

En el sur del estado la disponibilidad de estas camas ronda el 0%. Se pueden ganar unos días, pero no están preparados para lo que se estima que llegará después de Navidad. Esta enfermera pide a sus vecinos responsabilidad. Están exhaustos y no tendrán los medios ni el personal necesario para asegurar el tratamiento correcto a los pacientes más graves