La actividad autopartista atraviesa una caída vinculada a la menor producción de las principales terminales automotrices. La paralización de Nissan, los cambios productivos en Renault y la reducción de la fabricación en otras empresas impactan en toda la cadena industrial, especialmente en Córdoba.
El sector autopartista enfrenta una disminución de la actividad como consecuencia de la caída en la producción de varias terminales automotrices. Según se indicó, existen segmentos industriales con un retroceso superior al promedio relevado por distintas entidades, entre ellos el automotriz, donde la paralización o reducción de la fabricación repercute directamente sobre los proveedores de autopartes.
Uno de los casos señalados es el de Nissan, cuya producción se detuvo por completo luego de haber fabricado entre 15.000 y 20.000 unidades anuales. También se mencionó la situación de Renault, que atravesó una transición productiva tras dejar de fabricar algunos modelos y concentrarse en otros, mientras se prepara para incorporar una nueva línea hacia el último cuatrimestre del año.
Asimismo, se destacó que Stellantis redujo de manera significativa la producción del modelo Cronos, que posee un importante nivel de integración local. Aunque la empresa incorporó nuevas pick ups, estas todavía presentan un bajo contenido de componentes nacionales. Por su parte, Iveco registra una caída anual cercana al 35%, atribuida a condiciones de mercado y a la competencia de otros productos.
La situación tiene un impacto directo en Córdoba, donde la industria autopartista mantiene una fuerte presencia. Desde el sector advierten que las dificultades que atraviesan las terminales automotrices afectan de manera sensible a toda la cadena de valor vinculada a esta actividad.
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