● El número más incómodo de la tercera revisión está en las cuentas fiscales: entre enero y junio de 2026 el Gobierno acumuló un superávit primario de $6,29 billones, pero debía alcanzar $6,86 billones. Quedó $573.974 millones por debajo incluso después de que el Fondo Monetario Internacional redujera una meta que originalmente había sido fijada en alrededor de $8,46 billones.
● La modificación había recortado en aproximadamente $1,60 billones la exigencia fiscal para el primer semestre. Aun con ese margen adicional, el resultado no alcanzó el objetivo vigente al 30 de junio. Para que la revisión pueda avanzar pese al desvío, el incumplimiento deberá ser tratado dentro del proceso del FMI y podría requerir una dispensa formal, conocida como waiver.
● En reservas ocurrió algo diferente. La meta original para junio exigía una variación positiva de USD 3.200 millones de reservas internacionales netas respecto del punto de referencia, pero durante la segunda revisión el FMI cambió el objetivo a -USD 8.600 millones. La flexibilización fue de USD 11.800 millones y el resultado efectivo terminó en -USD 3.111 millones, dentro del nuevo límite.
● El cálculo incorporó además otro cambio relevante: el Fondo actualizó la fecha utilizada para valuar determinados activos y tomó como referencia el 31 de diciembre de 2025. La modificación elevó el valor computable del oro en poder del Banco Central y generó un efecto contable estimado en USD 3.012,6 millones. No fueron dólares comprados ni nuevas reservas ingresadas al país.
● La diferencia entre el programa original y las condiciones finalmente utilizadas es central para entender el resultado. Con la meta vigente, Argentina cumplió el objetivo de reservas; con la trayectoria original de +USD 3.200 millones, el resultado de -USD 3.111 millones habría quedado USD 6.311 millones por debajo. En materia fiscal, en cambio, ni siquiera la reducción previa alcanzó para evitar el incumplimiento.
● El antecedente inmediato también pesa en la negociación. En mayo, al completar la segunda revisión, el propio FMI informó que Argentina había incumplido la meta de acumulación de reservas netas correspondiente a diciembre de 2025 y aprobó una dispensa. En esa misma instancia modificó hacia adelante distintos parámetros del programa, incluida la trayectoria que ahora se utiliza para evaluar las reservas.
● La misión encabezada por Joyce Wong ya terminó su trabajo presencial en Argentina, pero la tercera revisión todavía no quedó formalmente aprobada. El resultado es relevante para el financiamiento del programa: el país afrontó recientemente un vencimiento cercano a USD 800 millones con el organismo y la aprobación de la revisión habilitaría un nuevo desembolso cercano a USD 1.000 millones.
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