● La contradicción parece difícil de explicar: Argentina atraviesa un récord de producción de gas impulsado por Vaca Muerta, pero aun así en cada ola de frío reaparecen los cortes para industrias y estaciones de GNC. El problema, según especialistas, no es la falta de gas en el subsuelo, sino la dificultad para llevarlo a tiempo hasta los centros de consumo.

● Durante el invierno, la demanda residencial se dispara por calefacción, agua caliente y cocina, y puede superar los 180 millones de metros cúbicos por día. Frente a esos picos, la producción promedio ronda los 140 millones, por lo que el sistema debe cubrir la diferencia con importaciones de GNL, menores envíos desde Bolivia y, en ocasiones, compras desde Chile.

● Cuando el consumo llega al límite, el sistema energético activa prioridades. Primero se protege el suministro a hogares, hospitales, escuelas y servicios esenciales. Después llegan las restricciones para contratos interrumpibles, especialmente industrias y estaciones de GNC. En paralelo, algunas centrales eléctricas deben reemplazar gas por combustibles más caros y contaminantes como gasoil, fuel oil o carbón.

● El costo económico también pesa. El gas importado en barcos puede costar entre cuatro y ocho veces más que el gas local de Vaca Muerta. Además, grandes usuarios no residenciales enfrentan cada vez más precios atados al mercado, lo que impacta de lleno en costos productivos. En ese escenario, algunas fábricas optan por bajar actividad, frenar líneas de producción o migrar temporalmente a combustibles alternativos.

● Para exfuncionarios y especialistas del sector, el cuello de botella está en la infraestructura. Señalan que faltan ampliaciones de gasoductos, estaciones compresoras y sistemas de almacenamiento estacional que permitan guardar excedentes para usarlos en invierno. La ampliación del Gasoducto Perito Moreno aparece como una de las obras clave para aliviar los cortes en próximos inviernos.

📲 Sumate ya a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas nada