● La frase “competencia diabólica” sintetiza el escenario que llevó a Fantome Group, fabricante de indumentaria deportiva y de moda, a solicitar el concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial, luego de perder clientes estratégicos y enfrentar un fuerte deterioro financiero que puso en riesgo la continuidad de sus operaciones en el país.
● La empresa operaba como licenciataria y productora de marcas reconocidas como Reebok y Kappa, además de prestar servicios de fabricación para Kevingston. La reducción o finalización de estos contratos impactó directamente en su volumen de producción y en su flujo de ingresos, debilitando su estructura operativa.
● Entre los factores señalados por la compañía se destacan la apertura de importaciones de indumentaria terminada, que incrementó la competencia con productos de menor costo, y el aumento sostenido de gastos operativos vinculados a salarios, logística e insumos, lo que redujo su competitividad frente a proveedores internacionales.
● El concurso preventivo es una herramienta legal que permite a las empresas negociar un acuerdo con sus acreedores y reestructurar sus pasivos mientras continúan operando. En este contexto, Fantome Group buscará sostener la actividad y preservar las fuentes laborales mientras avanza el proceso judicial.
● La situación refleja las tensiones estructurales que atraviesa la industria textil argentina, marcada por cambios en los modelos de negocio de las marcas internacionales, que en muchos casos optan por importar productos terminados en lugar de fabricarlos localmente, reconfigurando así la cadena de valor del sector.
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