● El costo de vida y la guerra con Irán pesaron en el voto de los estadounidenses y dejaron una derrota decisiva para Donald Trump. En las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, los demócratas consiguieron las mayorías necesarias para recuperar el Senado y la Cámara de Representantes, según las proyecciones difundidas este miércoles. El resultado también abre interrogantes para Javier Milei, uno de los principales aliados internacionales del presidente republicano.
● La oposición avanzó incluso en estados que habían respaldado a Trump en 2024. En Texas ganó la banca del Senado y también la gobernación; en Kansas obtuvo una banca senatorial por primera vez en casi un siglo. Los demócratas sumaron victorias relevantes en Carolina del Sur, Carolina del Norte, Iowa, Ohio y Maine, mientras se impusieron en numerosas disputas decisivas por la Cámara de Representantes.
● La economía doméstica estuvo en el centro de la campaña. Los votantes manifestaron preocupación por los precios de los alimentos, la energía y otros gastos cotidianos, mientras la guerra con Irán elevó la presión sobre los combustibles. También influyeron el rechazo a políticas de Trump y las críticas a su gestión migratoria. Según sondeos a boca de urna, alrededor del 70% quería que el Congreso limitara el poder presidencial.
● Trump reconoció que la guerra con Irán había contribuido al resultado adverso, aunque mantuvo su defensa de la gestión. La elección renovó las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 escaños del Senado. El nuevo Congreso comenzará sus funciones el 3 de enero de 2027, cuando los demócratas podrán controlar comisiones, convocar investigaciones y condicionar proyectos y nombramientos del Ejecutivo.
● La derrota no implica la salida de Trump de la Casa Blanca. El mandatario conservará la Presidencia, sus atribuciones ejecutivas y la facultad de vetar leyes durante los dos años restantes de su mandato. Sin embargo, para aprobar nuevas normas y conseguir determinadas autorizaciones deberá negociar con una oposición que ahora tendrá mayor capacidad de supervisión y bloqueo en Washington.
● Para Argentina, la principal incógnita pasa por la relación entre Milei y la administración estadounidense. Un Congreso opositor podría aumentar los controles y cuestionamientos sobre futuras operaciones de asistencia financiera, acuerdos comerciales o programas de inversión que requieran intervención legislativa. Eso no significa que se hayan cancelado el respaldo político de Trump, los entendimientos vigentes o los fondos previamente anunciados: por ahora, el cambio confirmado es el equilibrio de poder en Estados Unidos.
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