● En la Argentina de los libertarios, la motosierra terminó siendo una trituradora de confianza. Se vendieron como apóstoles de la transparencia y resultaron ser vendedores de humo con olor a billete sucio. Lo que ayer era un show de redes, hoy es un festival de causas judiciales. Ya no alcanza con sus discursos pastorales por TV. La gente les pudo ver sus verdaderos rostros detrás de las caretas.

● Los mismos que gritaban “la casta tiene miedo” ahora tiemblan cuando un juez abre un celular. Y no es cualquier aparato: el de Spagnuolo, amigo íntimo, abogado personal y visitante serial de Olivos y la Rosada. Un tipo que pasó 80 veces por la alfombra roja sin dejar un solo WhatsApp con Milei y su hermana. La transparencia libertaria se esfumó en silencio digital. Se borraron todos los mensajes, como aquellas promesas de bajar los impuestos.

● A la par, aparecen allanamientos en PAMI Chaco, con contratos de sepelios que benefician a parientes de jefes libertarios. Ironía pura: mientras ajustan a jubilados, sus dirigentes se aseguran el negocio de los entierros. Y cuando una exdirectora de PAMI Santiago del Estero denuncia que le pedían el 25% del sueldo, la respuesta fue amenazas con carta documento. Así funciona la motosierra: corta sueldos ajenos, jamás los propios. Una exitosa Suciedad Anónima tenían montada los honestos.

● Los números en el Congreso son dignos de una tragicomedia. Desde que asumieron, hubo 34 votaciones: hasta marzo 2025 ganaron 15 de 17, pero en los últimos 4 meses perdieron 16 de 17. La composición del Congreso no cambió, el escenario es el mismo: el derrumbe son puros goles en contra. En años electorales, los oficialismos suelen sumar apoyos; los libertarios lograron la hazaña inversa de dilapidar capital político a velocidad récord. Lo que vendían como “nueva mayoría moral” terminó siendo una carpa de circo donde los leones se devoran entre sí.

● Mientras tanto, periodistas que antes aplaudían al “león” ahora lo llaman soberbio por TV. Esos socios de ocasión, que vivían colgándose del poder, ya empiezan a buscar otra carpa. Nadie quiere quedar atrapado cuando el circo se derrumbe. Milei eligió inmolarse con su hermana y los Menem, como si la política fuera un fogón donde el pueblo siempre termina chamuscado.

● La paradoja final es brutal: un gobierno que prometió dinamitar la casta termina acusado de inventar la suya propia, con apellidos genéticamente voraces que tragan sin masticar. Y todavía tienen el tupé de buscar culpables afuera. ¿Quién necesita enemigos cuando tu peor verdugo es tu propio grupo de WhatsApp?

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