● Máquinas frenadas, turnos recortados y talleres con menos personal: ese es el escenario que describen informes sectoriales que registran una pérdida cercana a 20.000 puestos de trabajo formales en la industria textil desde 2023, un dato que impacta en toda la cadena, desde la confección hasta la producción de hilados y tejidos.

● El número surge de relevamientos difundidos por entidades empresarias y técnicas del sector, que coinciden en una reducción sostenida del empleo registrado. La caída no aparece en un solo momento, sino como un proceso acumulado que se fue profundizando durante 2024 y lo que va de 2025.

● La pérdida de empleo no se expresa únicamente en despidos directos. En muchos casos se traduce en contratos que no se renovaron, suspensiones de personal, reducción de turnos productivos y cierres de pequeñas y medianas empresas que no pudieron sostener su nivel de actividad.

● El impacto se concentra en polos industriales tradicionales del país, donde la actividad textil tiene fuerte presencia. Allí, la baja en la producción y en las ventas internas se refleja de forma directa en la cantidad de trabajadores en planta y en la continuidad de talleres vinculados a la cadena.

● Desde el sector, tanto cámaras empresarias como sindicatos plantearon que el dato refleja una contracción del nivel de actividad industrial. También señalaron que la situación se vincula con cambios en el consumo interno y con el ingreso de productos importados que compiten con la producción local.

● El escenario actual mantiene la preocupación abierta. Mientras las entidades reclaman medidas para sostener el empleo y la producción, el dato de los 20.000 puestos menos se consolida como uno de los indicadores más concretos del retroceso del sector textil en los últimos dos años.

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