● “Beneficia al país y a las petroleras, pero a la gente no, porque la nafta le sale más cara”. Con esa frase, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, resumió el efecto desigual que provoca la crisis en Medio Oriente cuando la tensión internacional empuja hacia arriba el precio del petróleo.

● Marín explicó que un barril más caro favorece a la Argentina por su capacidad de producir y exportar hidrocarburos, y también mejora los ingresos de las compañías petroleras. La contracara aparece en el mercado interno: el crudo es uno de los componentes que inciden en el precio de los combustibles que pagan los automovilistas.

● Frente a las fuertes variaciones internacionales, YPF viene aplicando un mecanismo de amortiguación para no trasladar inmediatamente todo el aumento del petróleo al surtidor. Según explicó el ejecutivo, la compañía mantiene una diferencia temporal para evitar un salto abrupto en los combustibles y busca compensarla posteriormente cuando el mercado se normaliza.

● El presidente de YPF sostuvo que la estrategia apunta a no desordenar el mercado interno ni trasladar de golpe al consumidor una suba extraordinaria. Sin embargo, también dejó en claro que el precio de la nafta continúa condicionado por la evolución internacional del crudo, además de otros componentes que forman el valor final.

● Marín señaló además que, si el petróleo desciende hacia valores cercanos a los US$80 por barril que maneja el mercado como referencia, YPF no tendría necesidad de aplicar un nuevo aumento. La evolución del conflicto en Medio Oriente y del precio internacional seguirá siendo, por lo tanto, una variable central para los surtidores argentinos.

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