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La aprobación de una medida clave de la reforma judicial impulsada por el Gobierno de Benjamin Netanyahu intensificó la crisis en Israel, con llamados a huelgas y nuevas protestas para frenar una ley que divide al país y suscitó críticas de aliados extranjeros.

El Parlamento israelí aprobó este lunes una cláusula clave de la controvertida reforma judicial impulsada por la coalición del primer ministro Benjamin Netanyahu, que busca restringir las facultades de la Corte Suprema para pronunciarse sobre medidas del gobierno.

Los críticos de la reforma judicial que impulsa el oficialismo temen que socave la democracia al eliminar los controles y equilibrios sobre el Ejecutivo.

Netanyahu defendió la aprobación de esa cláusula como “una etapa democrática necesaria” y aseguró que quería negociar con la oposición sobre el proyecto de reforma, pero no logró apaciguar a los opositores.

El asediado primer ministro, que estuvo en la votación, dio muestras de fatiga en el hemiciclo, un día después de una operación quirúrgica en la que se le colocó un marcapasos.

La oposición abandonó la Cámara para boicotear la votación de la cláusula, que igual pudo ser aprobada con 64 votos en una cámara de 120 escaños.

“No hay primer ministro en Israel. Netanyahu se ha convertido en una marioneta de extremistas mesiánicos”, dijo el jefe de la oposición, Yair Lapid, en referencia a los aliados de extrema derecha y judíos ultraortodoxos del primer ministro.

Los opositores acusan a Netanyahu, quien está siendo juzgado por corrupción, de querer usar esta reforma para anular posibles juicios en su contra, lo que él niega.

Tras conocerse la aprobación de este polémico item, el sindicato de médicos realizó una huelga en el servicio público, excepto para urgencias. “La mano tendida para el diálogo quedó suspendida en el aire”, dijo el presidente de la Asociación Médica de Israel, Zion Hagay, en un comunicado en el que anunció la medida de fuerza.

El jefe de la central sindical Histadrut, Arnon Bar David, amenazó con “una huelga general si fuera necesario” contra la reforma.

El Colegio de Abogados de Israel fue uno de los numerosos grupos que presentaron pedidos ante la Corte Suprema para anular la nueva cláusula aprobada anoche por el Parlamento, llamada de “razonabilidad”, que limitará la capacidad de los jueces para anular las decisiones del Gobierno que consideren “irrazonables”.

“Un día negro para la democracia israelí”, rezan hoy las portadas de varios diarios. Cuatro de ellos, incluso, publican sus tapas pintadas casi íntegramente de negro.

Los manifestantes permanecieron ayer en las calles hasta altas horas de la noche tras la votación en la Knéset (Parlamento), informó la agencia de noticias AFP.

Unas 58 personas fueron detenidas en las manifestaciones, según la Policía, varias de ellas en Tel Aviv, foco de uno de los mayores movimientos de protesta de la historia del país.

Los agentes reprimieron con carros hidrantes una manifestación en una de las principales rutas de Tel Aviv, donde la multitud ondeaba banderas israelíes.

Las protestas atrayeron el apoyo de todos los estratos políticos y sociales, tanto de izquierda como de derecha, grupos seculares y religiosos, activistas por la paz y reservistas militares, así como trabajadores manuales y del sector tecnológico crucial para la economía del país. Fuerzas de Defensa de Israel amenazaron con abandonar el servicio voluntario.

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