● Lo enterraron en una casa del barrio de Belgrano en 1984. Era un adolescente de 16 años que volvía del colegio y nunca llegó. Cuarenta y un años después, mientras hacían arreglos, hallaron su cuerpo debajo del piso. En esa casa, muchos años más tarde, vivió Gustavo Cerati, aunque no tuvo nada que ver con el caso.

● Los restos estaban en una fosa de apenas 60 centímetros de profundidad. Tenía una puñalada entre las costillas, y señales de que intentaron cortarlo con una sierra. Junto al cuerpo había una suela, una llave, un reloj Casio, una moneda japonesa y el corbatín del colegio.

● El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó que se trataba de Diego, un joven que había desaparecido en 1984. Iba a la ENET 36 y jugaba al fútbol en Excursionistas. La causa fue archivada como fuga de hogar, y su familia nunca supo más nada.

● La justicia ahora busca a quienes vivían en esa casa en ese momento. Si bien puede estar prescripto, el hallazgo revive heridas y preguntas que quedaron enterradas junto a Diego durante cuatro décadas.

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