● Una llamada que simulaba ser de una entidad crediticia terminó en una transferencia no autorizada de $330.000: una mujer de 62 años denunció que brindó datos bancarios durante el contacto y minutos después detectó el movimiento en su cuenta, con un perjuicio económico directo que ahora es materia de investigación.
● El hecho fue puesto en conocimiento el 21 de abril y quedó bajo intervención del Departamento Investigaciones Chilecito, que trabaja sobre la modalidad utilizada: un interlocutor que se presenta como operador, solicita información sensible y la usa para concretar operaciones sin autorización de la titular.
● De acuerdo a lo informado, la maniobra se apoyó en la obtención de datos personales y bancarios durante el llamado, lo que permitió ejecutar la transferencia desde la cuenta de la víctima; no se detallaron hasta el momento las cuentas de destino ni la trazabilidad completa del dinero sustraído.
● Las actuaciones continúan con tareas orientadas a identificar a los autores del hecho, incluyendo el análisis de comunicaciones, registros y movimientos financieros vinculados a la operación reportada, en busca de establecer responsabilidades y posibles conexiones con otros episodios similares.
● Desde el área interviniente recordaron que ninguna entidad bancaria o financiera solicita claves, códigos de verificación o datos confidenciales por teléfono o redes sociales, y recomendaron no acceder a enlaces sospechosos ni compartir información a través de mensajes no verificados.
● También se insistió en que, ante cualquier duda, se utilicen exclusivamente los canales oficiales de cada banco y se realice la denuncia inmediata ante la autoridad policial más cercana, con el fin de activar medidas de resguardo y seguimiento temprano de este tipo de maniobras.
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