● Una de cada cinco fábricas anticipa que su producción seguirá bajando en los próximos meses, en un escenario marcado por ventas débiles y menor movimiento en el mercado interno. El dato surge de relevamientos sectoriales que muestran un arrastre de actividad en retroceso y sin señales claras de recuperación inmediata.

● El principal factor que aparece detrás de esa proyección es la falta de demanda: para la mitad de las empresas consultadas, el nivel de consumo actual no alcanza para sostener o ampliar la producción. Esa caída en las ventas obliga a ajustar el ritmo de fabricación para evitar acumulación de stock.

● La dinámica se repite en distintos rubros industriales, especialmente en aquellos vinculados al consumo masivo, donde el menor poder de compra impacta directamente en los pedidos. A eso se suma un contexto en el que las empresas priorizan sostener operaciones antes que expandirlas.

● En la práctica, este escenario se traduce en plantas trabajando por debajo de su capacidad, reducción de turnos o menor utilización de recursos productivos. Las decisiones apuntan a equilibrar costos frente a un nivel de actividad que no logra repuntar.

● Las proyecciones para el próximo trimestre mantienen ese tono de cautela: las empresas no identifican todavía un motor claro de reactivación, y condicionan cualquier mejora a una recuperación del consumo o a un cambio en las condiciones del mercado.

● El cuadro actual consolida un proceso de ajuste que ya lleva varios meses, con una industria que se adapta a un nivel de demanda más bajo y que, por ahora, no encuentra un punto de inflexión que permita revertir la tendencia.

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