● Hace apenas un mes, Don Severino Collovati había cumplido 97 años. Hoy, Chilecito despide a un hombre que hizo de la tierra, el trabajo y la cooperación una forma de vida.
● Llegó a Chilecito en 1970, atraído por aquel proyecto de colonización y parcelamiento que abrió caminos para tantas familias productoras. Desde entonces, su nombre quedó ligado al esfuerzo silencioso del agricultor: las vides, los olivos, los duraznos, los higos, las aromáticas, los espárragos, los ajos y cada cultivo que intentó con la paciencia de quien sabe que la tierra no se apura, pero siempre enseña.
● Don Severino fue mucho más que un productor. Fue un cooperativista convencido, de esos que creían de verdad que nadie se salva solo. Su lema, “nos salvamos todos juntos o no se salva nadie”, no era una frase: era una manera de vivir. Lo demostró en Mendoza, en Chilecito, en la Cooperativa La Riojana, en CARPA, en INTA y en cada gesto compartido con otros trabajadores de la tierra.
● Su vida también tuvo el calor de las alegrías simples: los nietos, las anécdotas, las bochas, la lectura, las partidas de naipes, los asados de fin de cosecha junto a los cosecheros, el fogón, el vino y alguna canción italiana heredada de sus mayores.
● Y tal vez una de las imágenes más lindas que deja su historia sea aquella emoción profunda, cuando su nieto Javier lo invitó a la presentación de un vino con su nombre. Allí, en ese abrazo, el rostro curtido por el tiempo y el trabajo dejó caer una lágrima que decía más que cualquier palabra.
● Hoy despedimos a Don Severino con respeto, gratitud y cariño. Se va un hombre de trabajo, de campo, de familia y de comunidad. Un vecino que sembró mucho más que frutos: sembró ejemplo, memoria y valores.
● Que descanse en paz, Don Severino Collovati.
● Su historia queda viva en la tierra que trabajó, en la familia que formó y en todos los que tuvieron la dicha de conocerlo.
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