El sismo se registró frente a la isla de Mindanao y provocó víctimas fatales, personas desaparecidas y daños en edificios. Equipos de rescate continuaban las tareas entre los escombros mientras miles de evacuados aguardaban autorización para regresar a sus hogares.
Un terremoto de magnitud 7.8 sacudió el lunes Filipinas y dejó más de 30 muertos, una decena de desaparecidos y más de un centenar de heridos. El movimiento sísmico se produjo durante la mañana y tuvo su epicentro en el mar, a 35 kilómetros de profundidad, cerca de la isla de Mindanao.
Durante la tarde, los equipos de rescate continuaban trabajando entre los escombros de edificios que colapsaron a causa del sismo. Entre los testimonios difundidos tras la tragedia, una persona afectada manifestó que ya no esperaba encontrar con vida a un familiar desaparecido.
Unas dos horas después del terremoto se registró una serie de réplicas en la zona. La más fuerte alcanzó una magnitud de 6.5, lo que mantuvo la preocupación de las autoridades y de la población ante la posibilidad de nuevos movimientos.
Por temor a más réplicas, numerosos habitantes se preparaban para pasar la noche en la calle. Además, más de 2.000 personas evacuadas aguardaban la autorización para regresar a sus viviendas luego de que fuera levantada la alerta de tsunami emitida durante la mañana.
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