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Nos apasiona la poesía, el arte, la música y la danza. Nos emocionamos cuando escuchamos los latidos de las cajas chayeras, mientras festejamos con agua y harina, bajo el perfume de la albahaca. El pueblo tiene dos guardianes gigantes, uno al este y otro al oeste. El sol despierta con el permiso del Velasco, y se va a dormir detrás del Famatina.

Aquí tomamos agua pura de montaña. Grandes rocas de hielo eterno son nuestras reservas. Las lluvias las cargan, el frío las congela y la naturaleza hace el resto.

El agua viaja por pequeños ríos que nos nutren, y también a los animales.

Chilecito tiene aire puro y cielo celeste; inocencia y rebeldía, cultura nativa y una Fe inquebrantable.

Chilecito es mío y de mis hijos, como lo fue de mis abuelos y mis padres. Intentar describirlo no es fácil, porque las palabras no alcanzan cuando el amor se involucra”.

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Primero de febrero: Día del chayero chileciteño.

Oleo sobre madera: «Vidaleando»

Artista: Gastón Godoy

Recitado, canción «Anfitrión de Ilusiones», Josho Campillay.