Biólogo advierte que imponer horarios como entrar al colegio a las 7:20 “es un absurdo” y daña la salud de los jóvenes

Diego Golombek explicó que el reloj biológico de los adolescentes está naturalmente desfasado y que forzarlos a cumplir rutinas tempranas perjudica su rendimiento, humor y salud general.

El biólogo Diego Golombek cuestionó los horarios escolares que obligan a los adolescentes a comenzar clases antes de las 7:30 de la mañana. Señaló que el reloj biológico de esta etapa vital se encuentra naturalmente retrasado, tanto en humanos como en otros mamíferos, por lo que imponer rutinas matutinas tan estrictas genera consecuencias negativas: menor rendimiento, más enfermedades y mal humor.

Golombek definió esta diferencia entre el horario social y el interno como “jet lag social”, un desfasaje que en Argentina alcanza hasta dos horas. Explicó que este fenómeno se evidencia comparando los patrones de sueño de días laborales y fines de semana. “El mundo impone un horario distinto al que el cuerpo realmente necesita”, afirmó, y consideró un “absurdo biológico y cognitivo” obligar a estudiantes a cumplir rutinas contrarias a su biología.

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