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«Este proyecto surgió en plena pandemia experimentando el crecimiento de la calabaza, y hacer con ella un botellón es una de las muchas alternativas que nos posibilita este fruto», comentó Claudia Granillo. Relatando que «nos dedicamos a plantar y hacer todo el proceso que es largo, de nueve meses». Y añadió: «Se lo debe curar con vino para que se vayan sellando las paredes».

La artesana Claudia Granillo presentó su proyecto de botellón chayero de calabaza. «Este proyecto surgió en plena pandemia experimentando el crecimiento de la calabaza, y hacer con ella un botellón es una de las muchas alternativas que nos posibilita este fruto», comentó.

Relatando que «nos dedicamos a plantar y hacer todo el proceso que es largo, de nueve meses». Y añadió: «Se lo debe curar con vino para que se vayan sellando las paredes».

«La pandemia nos trajo algo muy bueno con estos botellones», acotó.