● La escena se repite en controles escolares: familias que presentan el carnet de vacunación incompleto al momento de inscribir a chicos de 5 años, con refuerzos obligatorios pendientes. El dato encendió la alerta sanitaria porque, según registros oficiales, solo la mitad llega con el esquema completo exigido para el ingreso a primer grado.

● El calendario nacional establece que a esa edad deben aplicarse refuerzos de triple bacteriana, polio y triple viral, entre otras dosis. Sin ese esquema actualizado, el ingreso escolar queda condicionado a la regularización, lo que obliga a padres a gestionar turnos y completar vacunas en un período corto antes del inicio de clases.

● El descenso en la cobertura se vincula a la interrupción de controles durante la pandemia y a la caída en consultas pediátricas posteriores. A esto se suman dificultades para conseguir turnos en algunos centros de salud y la falta de revisión sistemática del carnet en etapas previas al ingreso escolar.

● Desde áreas de salud se intensificaron operativos territoriales y campañas de vacunación para recuperar esquemas atrasados. Los equipos trabajan en centros sanitarios y también en articulación con instituciones educativas, donde se detectan casos y se orienta a las familias para completar las dosis faltantes en el menor tiempo posible.

● La preocupación principal es el impacto colectivo: cuando baja la cobertura, aumenta el riesgo de circulación de enfermedades prevenibles como sarampión o tos convulsa, especialmente en entornos escolares. El objetivo sanitario es recuperar niveles superiores al 90% para sostener la protección comunitaria y evitar brotes.

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