● El dirigente brasileño, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ingresó desde Brasil el 27 de octubre a las 22:37 por el puente internacional Tancredo Neves. A las 23:52 de esa misma noche salió desde el aeropuerto Cataratas del Iguazú en un vuelo privado que pasó por Guayaquil, Ecuador, antes de continuar hacia Miami. Viajaba acompañado por su esposa y sus dos hijas.

● El recorrido ocurrió pese a una prohibición judicial de abandonar Brasil. Sin embargo, los informes incorporados al expediente de Puerto Iguazú indicaron que no existía una orden de captura internacional ni una alerta de Interpol vigente que impidiera su tránsito por Argentina. La fiscalía consideró que la documentación presentada y los controles de ingreso y salida habían sido regulares.

● El fiscal federal subrogante Aníbal Fabián Martínez desestimó la denuncia por inexistencia de delito en su jurisdicción. La Fiscalía de Revisión confirmó posteriormente el archivo. La presentación, impulsada entre otros por la diputada Marcela Pagano, cuestionaba el procedimiento migratorio y la posible actuación irregular de agentes y funcionarios. La decisión no resolvió las sospechas relacionadas con la contratación del vuelo.

● Ese segundo aspecto quedó bajo análisis de la Fiscalía Federal N.º 10 de Buenos Aires, a cargo de Paloma Ochoa, y del Juzgado Federal N.º 5, encabezado por María Eugenia Capuchetti. Allí confluyeron denuncias del diputado Esteban Paulón y del dirigente Gabriel Solano. Se busca establecer si hubo gestiones de funcionarios o utilización indebida de vehículos, personal u otros recursos públicos para facilitar el traslado.

● Capuchetti dispuso preservar imágenes de los controles fronterizos y del aeropuerto de Puerto Iguazú y solicitó informes a Migraciones y Cancillería. La fiscalía misionera también remitió documentación de su expediente. Según la información judicial difundida hasta ahora, esas diligencias son preliminares y no implican que se haya probado una colaboración oficial ni que existan imputaciones formales contra los funcionarios mencionados en las denuncias.

● El Gobierno de Javier Milei defendió los controles argentinos y sostuvo que Bolsonaro ingresó con documentación válida y sin pedido de captura internacional. Brasil, por su parte, pidió explicaciones diplomáticas sobre el traslado. Así, el capítulo migratorio quedó cerrado en Misiones, mientras permanece pendiente establecer en Buenos Aires si la organización del viaje involucró alguna conducta delictiva de funcionarios argentinos.

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