● Tras ganar nuevamente la presidencia, Lula da Silva apuntó contra las plataformas digitales. Tras vencer a Flávio Bolsonaro sostuvo que su campaña había sufrido una «intromisión» desde el exterior y prometió regular esas empresas de redes sociales durante su nuevo mandato.
● El presidente brasileño acusó a grandes compañías tecnológicas de intentar influir en las elecciones mientras obtienen enormes ingresos en el país. También defendió que los delitos cometidos por internet reciban el mismo tratamiento que fuera de ella. Su discurso anunció una intención política, pero no presentó todavía un proyecto concreto ni explicó qué controles buscará aplicar.
● Durante la campaña hubo un episodio concreto con Meta (la dueña de Facebook): su inteligencia artificial bloqueó algunos pedidos de propaganda favorable a Lula y permitió otros referidos a Flávio Bolsonaro. La empresa reconoció una falla técnica, aseguró que también afectaba consultas sobre Lula, negó cualquier favoritismo y admitió que una cuenta publicitaria de la campaña oficialista estuvo suspendida por error durante poco más de una hora.
● En Francia, el debate tomó otro rumbo después de las protestas del 17 de octubre contra el costo de vida. El Gobierno calculó 550.000 manifestantes y los organizadores, 800.000. Durante el fin de semana hubo saqueos, incendios y enfrentamientos. Un balance difundido días después contabilizó 2.397 arrestos y miles de comercios afectados, con daños estimados en cientos de millones de euros.
● El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, pidió el 22 de octubre a cuatro operadoras que estuvieran preparadas para suspender temporalmente TikTok, Instagram y Snapchat si se repetían los disturbios; posteriormente se incorporó X a la lista. El bloqueo no llegó a ejecutarse. En paralelo, el Gobierno acordó con las plataformas acelerar los reportes de contenidos que incitaran a la violencia.
● Gabriel Attal, ex primer ministro francés, reclamó bloqueos temporales y localizados para frenar la coordinación de grupos violentos. En Italia, el ministro de Defensa Guido Crosetto habló de una «guerra híbrida» a través de las redes. Sin embargo, el diario Le Monde advirtió que las acusaciones sobre la influencia concreta de las plataformas en los saqueos seguían acompañadas de pocas pruebas.
● El historiador Yuval Noah Harari suma otra advertencia: los algoritmos favorecen contenidos que generan miedo o enojo, mientras la inteligencia artificial puede debilitar la confianza en la información. El dilema para Brasil y Francia es cómo exigir responsabilidades a las plataformas sin habilitar censura. Por ahora, Lula anunció nuevas regulaciones y Francia no aplicó los cortes de acceso que había preparado.
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