● La Corte Suprema volvió a quedar atravesada por la discusión sobre la Ley de Tierras: Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti no alcanzaron un acuerdo sobre qué trámite darle a un nuevo planteo y el tribunal sorteó a Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci como conjueces para completar los votos necesarios.

● El nuevo capítulo surgió por una aclaratoria presentada por la Asociación Civil Árbol de Pie, las comunidades Lafkenche y Lof Fcta Anecon y la legisladora rionegrina Magdalena Odarda. Buscan que la Corte precise si su reciente sentencia también afecta el amparo que promovieron contra el artículo 154 del DNU 70/2023, mediante el cual el Gobierno derogó la Ley 26.737 de Tierras Rurales.

● La diferencia es clave: la semana pasada la Corte revocó por unanimidad el fallo favorable al Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata porque consideró que esa organización no tenía legitimación para impulsar el reclamo. Los jueces aclararon expresamente que no resolvieron si la derogación de la Ley de Tierras es constitucional. Como consecuencia práctica, volvieron a quedar sin efecto los límites que regían para la adquisición de tierras rurales por extranjeros.

● Árbol de Pie, las comunidades indígenas y Odarda sostienen que su situación es diferente porque invocaron derechos vinculados con la protección ambiental y los territorios ancestrales. Pidieron que su medida cautelar sea resuelta por la propia Corte o que el expediente vuelva al Juzgado Federal de Bariloche, donde comenzó el caso, para que continúe su trámite.

● El dato institucional que expuso la división interna es concreto: las decisiones de la Corte necesitan tres votos y sus tres integrantes no lograron reunirlos para definir cómo continuar. Por eso fueron sorteados Barroetaveña, integrante de la Cámara Federal de Casación Penal, y Pérez Curci, de la Cámara Federal de Mendoza, quienes podrán intervenir junto con los ministros titulares en la resolución del planteo.

● La discusión ocurre después de las fuertes críticas que recibió el tribunal por el primer fallo y de una protesta contra sus integrantes en San Martín de los Andes. Allí Rosenkrantz sostuvo que los jueces deben tener “temple” para soportar las críticas. Además, se informó que no participó ni consintió un comunicado posterior que buscó aclarar el alcance de la sentencia y que fue impulsado por sus colegas.

● Versiones periodísticas sostienen que Rosenkrantz mantiene ahora una posición diferente de Rosatti y Lorenzetti y que existe malestar interno por lo ocurrido después del fallo. Esa explicación no aparece confirmada en ninguna resolución pública. Lo comprobado es que la Corte quedó sin los tres votos necesarios y que dos conjueces deberán incorporarse para definir qué camino seguirá el nuevo reclamo contra la derogación de la Ley de Tierras.

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