● Un concierto sin público presencial, difundido por internet desde un antiguo caravasar, terminó con una condena que ahora quedó firme para Parastoo Ahmadi. La Sala 16 del Tribunal de Apelación de Qom rechazó su recurso y mantuvo los 74 latigazos, además de restricciones por dos años para desarrollar actividades artísticas y salir de Irán.
● El caso comenzó con el llamado “Concierto del Caravasar”, realizado en diciembre de 2024. Ahmadi apareció sin el hiyab obligatorio y cantó acompañada por músicos hombres. La presentación fue transmitida por YouTube y alcanzó una amplia difusión, pese a las restricciones que existen en Irán tanto para el acceso a esa plataforma como para las actuaciones públicas de mujeres cantantes.
● Después de la difusión del video, las autoridades iraníes abrieron una causa y Ahmadi fue detenida temporalmente junto con músicos vinculados a la presentación. El expediente tomó en cuenta su canto solista sin el denominado “hiyab islámico”, la presencia de músicos hombres, el lugar elegido para la actuación y la circulación masiva de las imágenes en internet.
● En junio de 2026, el Tribunal Penal de Qom impuso 74 latigazos y dos penas complementarias: dos años de prohibición para realizar actividades audiovisuales, musicales y artísticas, y dos años sin poder abandonar el país. El tribunal encuadró la publicación del concierto dentro de acusaciones relacionadas con la moral y la decencia públicas según la legislación iraní.
● La defensa llevó la sentencia ante la Sala 16 del Tribunal de Apelación de Qom, pero el tribunal consideró insuficientes los argumentos presentados y confirmó el fallo de primera instancia. La resolución conocida a fines de septiembre convierte el rechazo de la apelación en el dato central del caso: la condena contra Ahmadi ya no está simplemente recurrida, sino confirmada judicialmente.
● Ahmadi ya había quedado vinculada a las protestas de “Mujer, Vida, Libertad” surgidas después de la muerte de Mahsa Amini en 2022. Durante aquel movimiento difundió una interpretación de una canción patriótica. Desde esas protestas, numerosas iraníes comenzaron a mostrarse en espacios públicos sin cubrirse el cabello, aunque las normas obligatorias sobre el hiyab continúan vigentes.
● Las restricciones iraníes también alcanzan la actividad musical femenina: las mujeres no tienen la misma libertad que los hombres para cantar como solistas ante públicos mixtos. El caso de Ahmadi reunió ambos puntos en una misma actuación —cantar públicamente y hacerlo sin velo— y terminó, casi dos años después del concierto, con la confirmación de una pena corporal y restricciones sobre su actividad y movilidad.
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