● “La inteligencia artificial será la fábrica de alfileres del siglo XXI”. Con esa comparación, Javier Milei llevó ante la Asamblea General de la ONU su visión sobre el avance de la tecnología y sostuvo que la IA puede multiplicar la productividad en magnitudes todavía difíciles de dimensionar, además de transformar la economía, la medicina, la educación y la forma de gobernar.

● El Presidente recurrió al ejemplo utilizado por Adam Smith en La riqueza de las naciones: dividir y especializar las tareas permitía que una fábrica produjera muchos más alfileres con la misma cantidad de trabajadores. Milei trasladó ese razonamiento a la inteligencia artificial y la definió como un acelerador del crecimiento de la productividad.

● A partir de esa interpretación económica, Milei cuestionó las advertencias sobre escenarios distópicos y sostuvo que “carecen de sentido desde el punto de vista económico”. Argumentó que el aumento de la producción encuentra límites en el tamaño del mercado, la disponibilidad de recursos y las decisiones de las personas entre producir, consumir y disponer de tiempo de ocio.

● El mandatario reconoció que el desarrollo de la IA exige prudencia, pero rechazó que ese criterio derive automáticamente en mayor control estatal. “Prudencia no significa miedo”, planteó ante Naciones Unidas, donde también cuestionó que funcionarios y organismos públicos reciban facultades amplias para decidir qué innovaciones pueden desarrollarse y cuáles deben limitarse.

● La postura tuvo además una traducción concreta para Argentina. Milei anunció que buscará convertir al país en un destino competitivo para desarrollar inteligencia artificial mediante un marco jurídico específico, el compromiso de no regular preventivamente la tecnología, responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales para atraer inversiones.

● El planteo se inserta en un debate internacional sobre hasta dónde deben llegar los controles frente a sistemas cada vez más autónomos. Mientras Milei considera que el temor puede convertirse en una barrera para la innovación, especialistas y referentes tecnológicos han advertido sobre riesgos asociados a agentes de IA capaces de operar con creciente autonomía y sobre cómo asignar responsabilidades ante eventuales daños.

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