● La modalidad de trabajo ya puede definir si una propuesta laboral avanza o queda descartada. Según un relevamiento privado sobre trabajadores argentinos, el 48% afirmó haber rechazado alguna oferta porque requería presencialidad, un dato que expone cuánto pesan hoy el traslado, los gastos asociados y la posibilidad de organizar los horarios.

● Dentro de ese 48%, el 39% señaló que dejó de avanzar con una propuesta porque exigía trabajar todos los días de manera presencial. Otro 9% descartó oportunidades que requerían algún grado de asistencia al lugar de trabajo, aun cuando la modalidad ofrecida no implicara concurrir durante toda la semana.

● Del otro lado aparece una tendencia empresarial en sentido contrario. De acuerdo con el mismo relevamiento, el 70% de los especialistas en Recursos Humanos consultados detecta un regreso a la presencialidad, mientras una parte de los trabajadores continúa valorando esquemas que permitan combinar el trabajo desde la casa con jornadas en la oficina.

● Entre los factores que explican esa preferencia aparecen cuestiones muy concretas de la vida cotidiana: evitar tiempo de traslado y reducir los gastos que genera movilizarse para trabajar. La flexibilidad para organizar los horarios también aparece entre los aspectos valorados por quienes buscan modalidades híbridas o a distancia.

● El dato muestra una tensión en el mercado laboral argentino: mientras empresas avanzan nuevamente hacia una mayor presencia física, una parte de quienes buscan empleo incorpora la modalidad de trabajo como condición para evaluar una propuesta. En algunos casos, según la encuesta, ese requisito alcanza para que una oferta sea directamente descartada.

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