● Veinticinco años después de los atentados, Nueva York abrió una primera tanda de más de 170.000 páginas sobre la contaminación alrededor del World Trade Center. Los archivos incluyen reportes de calidad del aire, comunicaciones internas y evaluaciones que muestran que dentro del gobierno municipal existían advertencias sobre riesgos para quienes trabajaban, vivían o estudiaban cerca de Ground Zero.

● El punto más delicado es la distancia entre esas alertas internas y los mensajes de tranquilidad que recibió la población. En septiembre de 2001, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos aseguró públicamente que el aire era seguro para respirar, mientras los nuevos registros municipales documentan análisis de asbesto, otros contaminantes y preocupaciones sanitarias que continuaron durante los meses posteriores.

● Entre los documentos aparece el llamado Harding Memo, preparado pocas semanas después del ataque para el entonces vicealcalde Robert Harding. El texto evaluaba la posibilidad de miles de reclamos por exposición a sustancias tóxicas y por equipos de protección insuficientes, y analizaba alternativas legislativas para reducir la responsabilidad financiera que esos reclamos podían generar para la ciudad.

● La publicación también incorpora las llamadas “68 cajas”: archivos vinculados al 11-S que no fueron localizados hasta 2025 pese a pedidos de acceso a la información. La disputa llegó a los tribunales y, en mayo de 2026, un juez determinó que el Departamento de Protección Ambiental de Nueva York había actuado de manera arbitraria y caprichosa al rechazar una de esas solicitudes.

● Jon Stewart, que desde hace años reclama asistencia y transparencia para los socorristas del 11-S, sostuvo que la contaminación permaneció durante meses en el aire, el suelo, las ventanas, los sistemas de aire acondicionado, la ropa y otros objetos. También acusó a la ciudad de haber ocultado la magnitud del problema para acelerar el regreso a la normalidad.

● El alcalde Zohran Mamdani presentó el portal este martes 8 de septiembre y cerró dos litigios promovidos por 9/11 Health Watch. La ciudad anticipó que revisará y publicará más documentos durante los próximos 12 meses y destinará personal a ayudar a sobrevivientes y socorristas a acreditar su presencia en la zona de exposición para acceder a programas federales de salud y compensación.

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