● Rusia volvió a elevar la tensión con países de la OTAN al advertir que Reino Unido y Francia tendrán “responsabilidad directa” si Ucrania utiliza armamento o tecnología suministrada por esas potencias para atacar territorio ruso. La portavoz de la Cancillería, María Zakharova, acusó a Londres y París de estar “jugando con fuego” y habló de consecuencias “impredecibles”.

● El punto más delicado de la advertencia fue el alcance de una eventual respuesta. Zakharova sostuvo que, ante ataques ucranianos realizados con armas o tecnología británica, Moscú podría actuar contra instalaciones y equipos militares del Reino Unido ubicados en Ucrania e incluso fuera de ese país. La declaración no equivale a un anuncio de ataque contra toda la OTAN.

● Rusia también cuestionó a Alemania y a otros gobiernos europeos por su asistencia militar a Kiev. En paralelo, el Kremlin buscó bajar parcialmente el tono: su portavoz, Dmitri Peskov, afirmó que Rusia no necesita una escalada militar con la Alianza Atlántica, aunque advirtió que habrá una “respuesta contundente” frente a ataques ucranianos contra infraestructuras económicas y comerciales rusas.

● En medio de ese escenario, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó esta semana una visita poco habitual a Moscú. Según medios estadounidenses que citaron fuentes conocedoras de la misión, uno de los objetivos fue transmitir una advertencia para evitar un eventual ataque ruso contra países de la OTAN. El Kremlin confirmó los contactos, aunque Ratcliffe no se reunió con Vladimir Putin.

● La agenda diplomática también se movió desde el Vaticano. El arzobispo Paul Richard Gallagher, responsable de las relaciones exteriores de la Santa Sede, se reunió en Moscú con el canciller Serguéi Lavrov y afirmó que el Vaticano mantendrá apoyo “espiritual, diplomático y humanitario” para intentar contribuir al fin de la guerra y sostener canales de diálogo.

● El escenario quedó marcado por mensajes simultáneos y en tensión: Moscú amenaza con represalias contra objetivos vinculados con países que abastecen a Ucrania, Estados Unidos mantiene contactos directos para advertir sobre una posible escalada y el Vaticano intenta reforzar una vía diplomática. Hasta ahora no se anunció una decisión rusa de atacar territorio de la OTAN.

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