● Después de meses de deterioro en el pago de créditos, el Gobierno puso el endeudamiento de las familias en el centro de la reunión de Gabinete y concluyó que los indicadores “no reflejan una situación de crisis”. La Casa Rosada sostuvo además que el aumento de la mora comenzó a revertirse y que los últimos registros muestran una mejora.

● El dato que alimentó esa lectura es que la morosidad bancaria de las familias se ubicó alrededor del 12,8% en junio y dejó de crecer después de una prolongada secuencia de subas. Sin embargo, el nivel sigue siendo elevado y el freno de un mes todavía no alcanza por sí solo para confirmar una baja sostenida.

● Los mayores problemas aparecen en los créditos de consumo. La irregularidad en préstamos personales ronda el 15,9%, mientras que en tarjetas de crédito se ubica cerca del 13,1%. Los prendarios muestran niveles inferiores y los hipotecarios permanecen bastante por debajo, con una mora cercana al 1,6%.

● El deterioro también aparece en la cantidad de personas con atrasos prolongados. Distintos análisis basados en registros de deudores ubican entre 3,5 y 3,8 millones a quienes acumulan más de un año sin regularizar sus compromisos, una cifra que creció con fuerza frente al año anterior.

● Frente a ese escenario, el Gobierno ratificó que no prevé modificar el programa económico. Durante el encuentro se repasaron medidas destinadas a mejorar las condiciones de financiamiento, entre ellas la baja de la inflación, la reducción del riesgo país y negociaciones para conseguir menores tasas de interés y plazos más largos.

● Desde Casa Rosada también cuestionaron “el impacto de los discursos que buscan generar incertidumbre y temor en la sociedad y en los mercados”. La posición oficial es que la estabilización reciente de la mora, sumada a una mejora de las condiciones financieras, permitiría aliviar gradualmente la carga de las deudas sin cambiar el rumbo económico.

● El punto central sigue siendo la evolución de los próximos meses: la mora dejó de subir, pero continúa cerca del 13% y millones de personas mantienen atrasos prolongados. Por ahora, el Gobierno toma ese freno como una señal de mejora y descarta que el endeudamiento familiar configure una crisis generalizada.

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