● Una línea eléctrica de 1.346 kilómetros atraviesa Chile de norte a centro mientras, del lado argentino de la cordillera, varios proyectos mineros todavía deben negociar y financiar su conexión de manera individual. La diferencia quedó expuesta por el crecimiento de los grandes emprendimientos de cobre y litio, cuya demanda energética supera la infraestructura actualmente disponible.
● La obra chilena se denomina Kimal–Lo Aguirre y conectará la subestación Kimal, en la Región de Antofagasta, con Lo Aguirre, en las cercanías de Santiago. Utilizará corriente continua de alta tensión, tendrá capacidad para transportar hasta 3.000 megavatios y requerirá una inversión estimada de US$1.500 millones.
● El tendido permitirá llevar hacia la zona central la energía solar y eólica producida en el norte chileno, donde hoy existen excedentes renovables que no siempre pueden transportarse. Aunque no se trata de una línea construida exclusivamente para la minería, fortalecerá el abastecimiento de una región que concentra grandes operaciones de cobre y proyectos vinculados al litio.
● En Argentina, numerosos yacimientos se encuentran en zonas cordilleranas alejadas de las líneas de alta tensión. Esa distancia obliga a utilizar generación propia, recurrir a combustibles durante las primeras etapas o construir tendidos específicos para cada emprendimiento, con mayores costos y plazos que deben incorporarse al desarrollo de cada mina.
● El problema quedó reflejado en Vicuña, el distrito minero sanjuanino que reúne a Josemaría y Filo del Sol. La empresa propuso financiar obras en la red de 500 kilovoltios y ampliar instalaciones en Rodeo para garantizar el suministro del proyecto, pero también solicitó prioridad sobre parte de la capacidad que generaría esa inversión.
● El pedido provocó objeciones de otros proyectos y del Ente Provincial Regulador de la Electricidad de San Juan, que reclamaron preservar el acceso abierto a la red. El Ente Nacional Regulador de la Electricidad tampoco consideró viable otorgar a Vicuña prioridad frente a terceros sobre determinados componentes de la ampliación.
● El debate anticipa uno de los mayores desafíos del crecimiento minero argentino: no alcanza con disponer de cobre y litio bajo la cordillera. Para ponerlos en producción también se necesitan líneas eléctricas, caminos, agua e infraestructura capaces de acompañar proyectos que consumirán varias veces más energía que las operaciones actualmente activas.
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