Una intensa ola de calor afectó a gran parte de Europa a fines de junio y provocó un aumento de la mortalidad asociada a las altas temperaturas. Además del impacto sanitario, el fenómeno agravó la sequía, los incendios y las pérdidas en la producción agrícola.
Una intensa ola de calor registrada a finales de junio afectó a gran parte de Europa y dejó un saldo provisorio de miles de muertes asociadas a las altas temperaturas. Según las autoridades, en Francia y Bélgica se estiman unas 3.000 muertes vinculadas al fenómeno, aunque advirtieron que la cifra podría ser mayor debido a que los cálculos se basan únicamente en certificados electrónicos de defunción.
En Bélgica, casi la mitad de las personas fallecidas por causas atribuidas al calor tenían 85 años o más, mientras que en Francia la mayoría de los casos correspondieron a mayores de 65 años. En España, las estimaciones oficiales indican que alrededor de 1.000 muertes estuvieron relacionadas con las altas temperaturas durante junio, el doble que en el mismo mes de 2025.
La ola de calor alcanzó a aproximadamente dos tercios de la población europea, con temperaturas superiores a los 35 °C en amplias zonas del continente. Francia, Reino Unido y Suiza registraron el junio más cálido de su historia, mientras que Alemania, Polonia, Eslovaquia, República Checa y Hungría batieron récords de temperatura.
Además del impacto sobre la salud, el calor extremo intensificó la sequía y favoreció la propagación de incendios, al tiempo que afectó el rendimiento de las cosechas en distintas regiones europeas.
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