● Todo se destapó en 2019, en la guardia del Hospital de un pueblo de Famatina, cuando una chica de dieciséis años, en medio de una crisis nerviosa, le pidió perdón a su padre. Llorando, le confesó que el dueño del almacén donde sacaban fiado, a una cuadra y media de su casa, la abusaba desde que tenía siete años.

● El relato del progenitor en sede pupilar detalla que la menor siempre iba sola a realizar las compras. Explicó que desde el año dos mil nueve, cuando la niña tenía 7 años, comenzó a notar cambios drásticos en su conducta: se volvió retraída, pidió cambiarse de escuela, evidenció enojos constantes y llegó a registrar varias tentativas de suicidio.

● Según la presentación judicial hecha en 2019, tras la confesión inicial en el centro médico, el entorno del comerciante acusado comenzó a hostigar al padre. El propio sujeto lo habría cruzado en la calle exigiéndole pruebas, mientras que su esposa lo insultó públicamente acusándolo de querer destruir su familia con la grave denuncia.

● Dos semanas después de revelar el caso, la adolescente fue de visita a la casa de sus padres. Tras almorzar y confesar que el hombre la había arruinado para toda la vida, ingirió pastillas y debió ser trasladada de urgencia por un vecino hacia el Hospital de Chilecito.

● Tras escuchar la confesión, el padre, que padece insuficiencia renal y asiste a su esposa inmovilizada por un ACV, esperó a cobrar, fue hasta el almacén y canceló toda su deuda. En paralelo, pese a la intervención policial inicial, el expediente judicial se paralizó: el denunciante nunca fue citado a declarar, lo que lo obligó a exigir formalmente que la Justicia actúe.

● Luego de ese prolongado letargo procesal, y ante la contundencia de los testimonios expuestos, el juez Jorge Jalil dispuso la reapertura formal de la investigación. La medida busca esclarecer el padecimiento relatado por la adolescente y determinar las responsabilidades penales del comerciante señalado en el expediente originado en Famatina.

● Hoy la víctima tiene 23 años y el Juzgado número 2 trabaja para que ratifique la denuncia radicada por su padre. La reactivación se apoya en la legislación vigente iniciada con la Ley Piazza, que no vuelve imprescriptibles los delitos, sino que suspende los plazos de prescripción para garantizar que el tiempo judicial recién corra cuando la víctima esté en condiciones de denunciar.

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