● El cambio no modifica cuánto cobra el trabajador, pero sí cambia de forma importante lo que aparece en el recibo. Desde junio, el nuevo formato obliga a mostrar no solo el sueldo bruto y el neto a cobrar, sino también cuánto le cuesta en total ese empleado a la empresa, incluyendo cargas patronales y otros aportes.

● La principal novedad es que ahora debe figurar el llamado costo laboral total. Eso incluye contribuciones patronales, aportes jubilatorios, obra social, PAMI, ART, seguros y otras cargas laborales que hasta ahora, en la mayoría de los casos, no aparecían de forma clara en el recibo que veía el trabajador.

● En términos prácticos, alguien que cobra $1 millón de bolsillo podría descubrir que su costo total para la empresa es bastante mayor. Por ejemplo, un sueldo neto de $1.000.000 puede implicar un bruto de alrededor de $1.250.000 y un costo final cercano a $1.650.000 una vez sumadas todas las contribuciones.

● El nuevo diseño también incorpora una representación visual —como un gráfico de torta— para mostrar cómo se reparte ese costo total entre salario de bolsillo, descuentos del trabajador y contribuciones del empleador. El objetivo oficial es hacer más transparente la composición real del costo de contratación formal.

● Aunque la medida ya está vigente, muchas empresas todavía no la aplicaron porque siguen adaptando sus sistemas de liquidación. Estudios contables y softwares como Tango, Bejerman o SAP aún trabajan en ajustes técnicos, especialmente en sectores con convenios complejos y múltiples aportes adicionales.

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