● Tener trabajo ya no garantiza estabilidad. Mientras el empleo mostró una leve mejora en el primer trimestre de 2026, el dato que encendió las alarmas fue otro: el trabajo en negro avanzó con fuerza y sumó más de 500 mil personas en apenas un año, dejando a casi 10 millones sin aportes, obra social ni protección laboral.
● Según el INDEC, la informalidad laboral pasó del 42% al 44,2% entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. La suba de 2,2 puntos refleja que una porción cada vez mayor de los nuevos empleos aparece en condiciones precarias, con changas, trabajos temporales o ingresos inestables.
● El empleo total subió apenas del 44,4% al 44,8%, una mejora mínima que no alcanzó para mostrar una recuperación sólida del mercado laboral. En paralelo, la subocupación pasó del 10% al 11,1%, lo que implica unas 300 mil personas más trabajando menos horas de las que necesitan para sostener sus ingresos.
● La presión sobre el mercado laboral también sigue alta. La desocupación fue del 7,8%, equivalente a unas 1,75 millones de personas. Si se suman desempleados, subocupados y ocupados que buscan otro trabajo, más de 6 millones de personas hoy están intentando conseguir empleo o mejorar el que ya tienen.
● El golpe no fue igual en todo el país. San Nicolás–Villa Constitución registró la tasa de desempleo más alta, con 10,4%, seguida por Bahía Blanca con 10,1% y el conurbano bonaerense con 9,7%. En el otro extremo quedaron Santiago del Estero–La Banda con 0,7% y Jujuy–Palpalá con 2%.
● El dato de fondo muestra una contradicción cada vez más visible en la economía argentina: el empleo no se derrumbó, pero gran parte del trabajo que se genera es más frágil, peor pago y sin cobertura. En términos concretos, hay más personas ocupadas, pero también más argentinos que trabajan sin red de contención.
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