● La cifra que encendió la polémica fue contundente: el fondo de gastos operativos de la Secretaría General de la Presidencia pasó de $471,5 millones, a $1.135,1 millones en un año, un salto nominal del 141%. La caja es administrada por el área que conduce Karina Milei y se usa para gastos corrientes de funcionamiento en Casa Rosada.
● El dato salió a la luz tras un pedido formal de acceso a la información pública, que buscaba conocer no solo el monto disponible, sino también en qué se estaba gastando el dinero estatal. La respuesta oficial confirmó la existencia de tarjetas y usuarios autorizados, pero dejó afuera el detalle más sensible: los consumos concretos.
● Según la documentación entregada por Presidencia, existen 140 tarjetas recargables vigentes, 3 tarjetas corporativas de crédito y 62 usuarios activos dentro del sistema bancario que administra esos fondos. Entre los nombres vinculados aparecen Karina Milei, Victoria Villarruel y Eduardo “Lule” Menem, además de otros funcionarios.
● Quienes solicitaron la información también pidieron acceso a comprobantes, facturas, montos individuales, comercios y expedientes de rendición, pero esa parte no fue entregada. En otras palabras, el Gobierno confirmó que las tarjetas existen, pero no informó públicamente en qué se utilizó el dinero.
● Hasta el momento no hay pruebas públicas de gastos ilegales ni una acusación judicial firme por corrupción vinculada a estos fondos. Sin embargo, la falta de rendición detallada abrió un nuevo foco de discusión política alrededor de la transparencia en el manejo del gasto presidencial.
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