● En apenas un mes, 2.011 empresas con empleados dejaron de operar dentro del sistema formal argentino. El dato corresponde a marzo y marca un nuevo deterioro del entramado productivo, en un contexto donde cada vez menos firmas sostienen empleo registrado y actividad regular.

● Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en el último año desaparecieron 14.203 empresas empleadoras, lo que representa una caída interanual del 2,84%. Con este resultado, ya son 25 meses consecutivos de retroceso en la cantidad de compañías registradas.

● El dato de marzo no solo profundizó la baja que ya se había visto en febrero, sino que además se convirtió en la caída interanual más fuerte de toda la serie observada. La tendencia muestra un debilitamiento sostenido del sector privado formal.

● Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, la pérdida acumulada alcanzó 26.448 empresas empleadoras. Aunque una baja en estos registros no siempre implica quiebra —también puede incluir fusiones, cierres administrativos o informalización—, la persistencia del descenso preocupa al sector empresario.

● La otra cara del derrumbe aparece en el empleo. Según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en este mismo período se perdieron 216.643 puestos de trabajo formales en el sector privado, además de 22.446 empleos en casas particulares.

● Construcción, industria, comercio, logística y gastronomía aparecen entre los rubros más golpeados, especialmente en el universo PyME. Las empresas advierten que la caída del consumo, la presión impositiva y los altos costos operativos reducen cada vez más su margen de supervivencia.

● En paralelo, cámaras empresariales intensificaron el reclamo por una baja de impuestos y condiciones de competencia más equilibradas frente a actores internacionales. El planteo central apunta a que muchas firmas locales compiten con costos mucho más altos que importadores o plataformas globales.

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